Por qué la monogamia está matando tu deseo sexual (y qué están haciendo las parejas felices al respecto)

La ciencia es brutal y honesta: el cerebro humano ama la novedad. Sin embargo, hemos construido nuestra sociedad sobre la base de la seguridad y la rutina. Aquí es donde empieza el conflicto. Si sientes que la «llama» se apagó, no es que tu relación esté rota; es que tu biología está reaccionando a la estructura de la monogamia tradicional.

El efecto Coolidge: Por qué la novedad lo cambia todo

Existe un fenómeno biológico llamado el Efecto Coolidge. En términos simples, el deseo sexual se dispara ante un nuevo estímulo (una nueva pareja) y disminuye con la repetición. La monogamia, por definición, es repetición.

Cuando tu pareja se vuelve «predecible», el cerebro deja de liberar la misma cantidad de dopamina. Ya no hay caza, no hay misterio, no hay riesgo. Has cambiado la excitación por la seguridad. Y aunque la seguridad es excelente para criar hijos o pagar una hipoteca, es el veneno más letal para la libido.

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La paradoja de la intimidad: Demasiada cercanía apaga el fuego

La experta en relaciones Esther Perel lo dice claramente: «El fuego necesita aire». Para que haya deseo, tiene que haber una distancia que recorrer.

  • El error común: Intentar ser «uno solo» con la pareja.
  • La consecuencia: Si lo sé todo de ti, si estamos juntos 24/7, si compartimos hasta el más mínimo detalle doméstico, ya no hay nada que descubrir. El deseo requiere un «otro» que sea independiente y un poco misterioso.

¿Qué están haciendo las parejas felices al respecto? (El secreto de la «Monogamia Fluida»)

Las parejas que mantienen una vida sexual vibrante después de 10 o 20 años no es porque tengan «suerte», es porque han hackeado el sistema. Aquí lo que hacen:

1. Practican la «Independencia Radical»

Las parejas con alto deseo mantienen vidas separadas. Tienen sus propios hobbies, amigos y pasiones. Cuando regresan a casa, traen historias nuevas. Esa distancia crea el espacio necesario para que el deseo vuelva a saltar.

2. Introducen el «Riesgo Controlado»

No necesitas abrir la relación para romper la monogamia tradicional. Las parejas felices juegan con el rol, exploran fantasías o viajan a lugares desconocidos. Sacan a la pareja de su contexto doméstico (cocina, niños, facturas) y la ponen en un contexto de aventura.

3. Entienden que el deseo es espontáneo vs. cultivado

La mayoría espera a «tener ganas» para tener sexo (deseo espontáneo). Las parejas exitosas entienden el deseo responsivo: crean el ambiente, se tocan, se seducen antes de sentir la chispa. No esperan al milagro; provocan el incendio.

¿Es el fin de la monogamia?

No necesariamente. Pero es el fin de la monogamia pasiva. Si quieres mantener el deseo, tienes que dejar de ver a tu pareja como un objeto de seguridad y empezar a verla como un individuo que nunca terminarás de conocer del todo.

La pregunta para ti es: ¿Estás dispuesto a soltar la comodidad del control para recuperar la intensidad de la pasión?

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