No es falta de amor, es asco emocional: Por qué dejas de desear a tu pareja cuando dejas de admirarla

A veces, la cama no se enfría por falta de cariño, sino por algo mucho más profundo y difícil de admitir: la pérdida de respeto. Puedes amar a alguien, cuidar de esa persona cuando se enferma y desearle lo mejor, pero si has dejado de admirarla, el deseo sexual simplemente se evapora.

Lo que sientes no es aburrimiento. Es asco emocional. Y hoy vamos a explicar por qué tu libido no responde a quien ya no consideras un igual o un referente.

La Admiración: El combustible invisible del deseo

En psicología, el deseo sexual no nace solo del físico; nace de la distancia y la admiración. Para desear a alguien, necesitas sentir que esa persona tiene algo «grande», algo que te cautiva, algo que está un paso más allá.

Cuando admiras a tu pareja, la ves como alguien valioso, independiente y capaz. Esa percepción genera una tensión eléctrica. Pero, ¿qué pasa cuando esa imagen se rompe?

El descenso al «Asco Emocional»

El asco emocional no aparece por una infidelidad, aparece por la erosión de la dignidad. Se manifiesta cuando empiezas a ver en tu pareja comportamientos que te resultan patéticos o decepcionantes:

  • La queja constante sin acción: Ver a alguien que se victimiza todo el día mata el respeto.
  • La falta de ambición o propósito: No hablamos de dinero, sino de falta de pasión por la vida.
  • El descuido personal extremo: No solo físico, sino el descuido de su propia salud mental y dignidad.
  • La sumisión o dependencia: Cuando tu pareja se vuelve un «hijo/a» al que tienes que gestionar, dejas de verlo como un amante para verlo como una carga.

El cerebro es incapaz de desear sexualmente a alguien a quien siente la necesidad de «maternar» o «paternar». El asco es una respuesta evolutiva para alejarnos de lo que percibimos como «débil» o «contaminante» para nuestra propia energía.

La trampa del «Es que es tan bueno/a»

Muchos pacientes en terapia dicen: «Es que es una persona maravillosa, me cuida, me quiere… no entiendo por qué no quiero acostarme con él/ella».

La respuesta es dolorosa: La bondad no es erótica; la personalidad sí. Puedes amar su alma, pero si sus acciones diarias te generan una sensación de superioridad o lástima, tu cuerpo cerrará las puertas a la intimidad. No puedes desear a quien miras hacia abajo.

¿Se puede recuperar el deseo?

La respuesta corta es: Solo si se recupera la admiración. No se trata de lencería nueva o viajes románticos. Se trata de que la persona que ha perdido el respeto de su pareja vuelva a conectar con su propio poder, con sus límites y con su valor individual.

  1. Recuperar la autonomía: Dejar de ser una sombra del otro.
  2. Establecer límites: El respeto vuelve cuando alguien dice «no» y demuestra que tiene criterio propio.
  3. El efecto espejo: A veces, el asco emocional hacia el otro es un reflejo de lo que hemos permitido que la relación nos haga a nosotros mismos.

Conclusión

El amor es el pegamento de la familia, pero la admiración es el pegamento de la cama. Si sientes ese «rechazo» físico visceral, deja de buscar problemas hormonales y empieza a observar la jerarquía de respeto en tu relación. Nadie se acuesta con alguien a quien no admira.

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