«La ‘muerte silenciosa’ del deseo: Cómo el exceso de confianza apaga la cama más rápido que una traición.»

Hay un asesino suelto en tu relación. No lleva un perfume barato de otra persona, ni deja mensajes sospechosos en el móvil a medianoche. Es mucho más insidioso. Se sienta contigo en el sofá con el pijama viejo, deja la puerta del baño abierta mientras lo usa y asume que estarás ahí para siempre, hagas lo que hagas (o dejes de hacer).

Su nombre es Exceso de Confianza. Y aunque suene inofensivo, es la razón número uno por la que las parejas que «se quieren mucho» dejan de desearse por completo.

Una traición es un infarto al corazón de la relación: agudo, doloroso y evidente. El exceso de confianza es una diabetes silenciosa: te va matando lentamente, sin síntomas dramáticos, hasta que un día el deseo simplemente ha dejado de circular.

La Paradoja de la Intimidad: ¿Por qué la seguridad mata el erotismo?

La psicología moderna de parejas (con expertas como Esther Perel a la cabeza) nos ha revelado una verdad incómoda: El amor y el deseo se nutren de cosas opuestas.

  • El Amor busca cercanía: Busca seguridad, previsibilidad, conocer al otro al 100%, fusionarse. Es el «nosotros».
  • El Deseo necesita distancia: Necesita misterio, novedad, un poco de incertidumbre, ver al otro como un individuo autónomo. Es el «tú» y el «yo» separados por un puente que hay que cruzar.

El problema surge cuando la seguridad del amor aplasta totalmente la distancia necesaria para el deseo. Cuando das por sentado a tu pareja, dejas de verla como un ser sexual y fascinante para verla como una extensión de ti mismo, o peor aún, como un mueble familiar y cómodo. Y nadie siente deseo sexual por un sofá cómodo.

Señales de que el «Exceso de Confianza» ha infectado tu cama

No se trata de que ya no se arreglen para salir un martes. Se trata de una actitud de dejadez crónica basada en la creencia errónea de que el amor incondicional significa «ya no tengo que esforzarme».

  1. La «Antiseducción» Cotidiana: La pérdida total del pudor y el misterio. Usar el baño con la puerta abierta constantemente, vestirse siempre con la ropa más desgastada en casa, eructar sin disimulo. La familiaridad extrema mata la polaridad erótica.
  2. El Sexo por «Default»: Asumir que el sexo ocurrirá solo porque es sábado por la noche, sin ningún juego previo, sin cortejo, sin palabras. Es el sexo convertido en un trámite burocrático.
  3. La Conversación Logística: Cuando el 95% de sus interacciones son sobre los niños, las facturas, la compra o el trabajo. Dejan de hablar de sueños, miedos, ideas locas o fantasías.
  4. La Suposición de Permanencia: La creencia arrogante de que tu pareja «nunca se irá» porque ya llevan mucho tiempo juntos. Esto lleva a descuidar sus necesidades emocionales y físicas, pensando que el vínculo es indestructible.

El Síndrome del «Compañero de Piso»

El resultado final de esta muerte silenciosa no es el odio, es la indiferencia erótica. Se convierten en excelentes compañeros de piso, socios eficientes en la empresa «Familia S.L.», y quizás mejores amigos. Pero la cama se enfría.

El peligro real es que esta «calma chicha» es el caldo de cultivo perfecto para la infidelidad. Cuando te sientes invisible y dado por sentado en casa, la primera persona fuera de la relación que te mire con un poco de misterio y admiración se vuelve irresistible.

¿El Antídoto? Reintroducir la «Distancia Sana»

Para revivir el deseo, tienes que dejar de dar por sentado a tu pareja y empezar a «extrañarla» un poco, incluso estando en la misma casa.

  • Vuelve a ser un individuo: Ten tus propios hobbies, tus amigos, tus planes sin tu pareja. Cuando vuelvas a casa, tendrás algo nuevo que contar y una energía fresca.
  • Recupera el misterio: Cierra la puerta del baño. Arréglate para ti mismo/a un domingo en casa. No seas un libro abierto el 100% del tiempo.
  • Corteja de nuevo: No asumas el «sí» en la cama. Seduce. Manda un mensaje sugerente. Haz una cita real, no solo «salir a cenar». Trata a tu pareja como si aún tuvieras que ganártela, porque la verdad es que sí tienes que hacerlo.

Conclusión

La seguridad en una relación es hermosa, pero no debe confundirse con la pereza. Amar a alguien es un acto diario de elección y esfuerzo. No dejes que la comodidad se convierta en el sudario de tu vida sexual. A veces, para volver a desear a tu pareja, necesitas dar un paso atrás y volver a verla como la persona fascinante y desconocida que te cautivó al principio.

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