Cuando el celular se interpone entre los dos: el impacto del “phubbing” en tu relación

¿Te ha pasado que estás contando algo importante y tu pareja está mirando su teléfono?
No es una simple distracción. Es una forma silenciosa de desconexión emocional que cada vez se vuelve más común.
Vivimos en una era donde las notificaciones no paran, donde la mirada está más en la pantalla que en los ojos del otro, y sin darnos cuenta… el celular empieza a ocupar el lugar que antes tenía la presencia, la atención y la complicidad.

Este fenómeno tiene un nombre: phubbing, una mezcla de las palabras phone (teléfono) y snubbing (ignorar). En pocas palabras, significa ignorar a tu pareja por mirar el celular. Y aunque parezca inofensivo, sus efectos emocionales pueden ser profundos.

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El phubbing no destruye relaciones de un día para otro, pero erosiona lentamente lo más valioso: la presencia.
Porque cuando alguien deja de sentirse visto, amado o escuchado… empieza a desconectarse también.

No se trata de apagar el teléfono, sino de encender la conciencia.
De elegir mirar al otro con la misma atención con la que miras la pantalla.
Porque ninguna notificación vale más que una mirada que dice:

“Aquí estoy. Contigo. Presente.”

Dejame un comentario si este tipo de contenido te ayuda a construir relaciones más saludables.La tecnología no es el enemigo, pero el uso inconsciente de ella sí puede serlo. Desde la psicología cognitivo-conductual, hay varias formas de trabajar este tema:

  1. Reconocer el patrón.
    El primer paso es notar cuándo y cómo sucede. ¿Usas el teléfono cuando estás aburrida, incómoda o intentando evitar una conversación? Observar sin juzgar ya es un cambio.
  2. Establecer momentos libres de pantalla.
    Crea rituales sin tecnología: comer juntos sin el celular, hablar antes de dormir, dar un paseo sin notificaciones. Son espacios pequeños pero poderosos para reconectar.
  3. Practicar la atención plena (mindfulness relacional).
    Estar presente es un acto de amor. Escuchar sin mirar el reloj ni el celular es una forma de decir “estoy aquí contigo”.
  4. Conversar sin culpas, pero con límites claros.
    En lugar de reclamos (“siempre estás pegado al teléfono”), usa expresiones emocionales (“me siento sola cuando estás en el celular mientras hablamos”).
    La comunicación consciente abre espacio para acuerdos reales.
  5. Reforzar los momentos de conexión.
    No todo se trata de prohibir el celular. Se trata de recordar por qué están juntos: compartir experiencias, reírse, mirarse. Volver al presente es volver al vínculo.

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